Vive la vida con intensidad. Pero esta intensidad tiene que ser tu intensidad, no lo que dicen que es bueno.
No tengas miedo de cambiar, de experimentar, de navegar por nuevos horizontes, nunca tengas miedo del color, el blanco y negro es muy aburrido.
Mira tu corazón. Siempre. No dudes en volver atrás y empezar de nuevo si es necesario. Nunca se perderá el tiempo para volver atrás y empezar a hacer de nuevo lo que realmente te gusta hacer. El tiempo perdido será seguir haciendo lo que odias. Ya sean modales, pensamientos, comportamientos, cursos, recursos, todo.
El error nos despierta para buscar la perfección, intentarlo, aunque existan todas las posibilidades de salir mal.
Respeta siempre las fases, el tiempo [tuyo y ajeno…]. Crece con la edad, así que disfruta cada fase de tu juventud, un “niño” en la vejez es un tonto, y un anciano en su juventud es un tonto, crece, vive y disfruta.
Sé irresponsable en tu responsabilidad y responsable en tu irresponsabilidad. Sepa siempre que todos algún día responderán por sus acciones, ya sean buenas o malas. Aquí y por venir.
Aprenda que el frío no es mejor que el calor, ni el calor es mejor que el frío. Lo mejor es abrigarse siempre en invierno y broncearse en verano. Revertir esto es horrible.
No huyas de las oportunidades, nunca y ninguna. Desde velorios hasta fiestas, todas son oportunidades que nos brinda la vida. Y en ellos puedo descubrir lo mejor de mí en el peor momento.
Llora, sonríe, grita, cállate, grita, cálmate, di que duele, demuestra que estás vivo.
Di que estás bien. Sólo cuando realmente te sientes bien.
Disfruta del sabor de la vida en lo que más te guste. Haz lo que te gusta hacer, sé bueno en muchas cosas pero experto en al menos una.
No huyas de la vida. Encuéntralo. Descubrir. Perdona siempre, sabiendo siempre que todo lo que hay bajo el sol es temporal. Y es deber de todos temer a Dios con todo el corazón. Y cree que en Él todo subsiste. Y ante Él, todas nuestras acciones serán probadas.
Fabiano Moreno