No se puede echar vino nuevo en odres viejos… Sólo el Evangelio transforma.
Primero que nada, comprenda qué es el Evangelio. Están los evangelios: Mateo, Marcos, Lucas y Juan; Llamado así para la recopilación de la vida de Jesús el Cristo;
Cada uno con sus narrativas, a veces parecidas, a veces tan diferentes, como cada una compuesta según el propósito de escribir para quien la recibiría, determinando tiempo, concepción histórica, ideológica y contundencia, ya sea para judíos, romanos, griegos y pueblos.
Lo que yo llamo Evangelio con “e” mayúscula es, además; Las narraciones de los evangelios dan testimonio histórico de Jesús, en ellas sé cómo se comportaba Jesús con las personas religiosas, ladrones y rameras, en las narraciones de los evangelios sé cómo amaba, cómo trataba a los demás, sé de sus enseñanzas, los evangelios me presentan Dios con sudor, arrugas, hambre, sed, llora y alégrate y déjate matar.
El Evangelio, por tanto, que transforma es Jesús mismo, ya no como testimonio histórico sino el Cristo que en la historia fue Jesús. EL Yevangelio es Dios con todas las implicaciones que conozco a través de los evangelios, siendo, sé cómo debo ser, cómo debo actuar, sé cómo soy, sé de dónde vengo y hacia dónde voy; Sé cómo me trata Jesús y sé cómo me relaciono con Él.
Este Evangelio está en los evangelios (narrativas), está en el Génesis, las cartas de Pablo y el Apocalipsis.
Por tanto, el Evangelio es Jesús con todo lo que Él me presenta como quién es.
Sólo este Evangelio tiene el poder de transformar la vida del hombre.
Nosotros –pobre mortal- somos un conjunto de “bloques” que nos transforman en este rompecabezas único; Estos “bloques” son variables y determinables según la vida de cada persona, teniendo en cuenta el entorno en el que vivió, su educación, alineado con su propia genética, lo que se llama entorno social, figuras paternas y genetismo. Todo esto encaja y te convierte en un individuo con tus gustos, opiniones, determinismos, expresiones, voliciones.
Esta alma viviente es lo que Pablo (apóstol) llama un hombre natural. Natural porque sigue el curso de la vida, y dependiendo de los “bloqueos” que esta vida le presente o que busque lo transformará en alguien moralista, moral o amoral (que es sólo una concepción de la ley de la mayoría en el mundo). punto de vista (que es sólo la visión desde un punto) de una sociedad, que tiene sus “bloques” en la conciencia colectiva).
Fabiano Moreno